JUNIO ✨ Entre dos Mundos - Actualización Energética
- Stephy Santander

- hace 1 día
- 6 Min. de lectura

Algo se siente diferente en el ambiente, en la energía. Hay una sensación de confusión, agotamiento energético y emocional. Por momentos parece que todo va bien: hay motivación, entusiasmo y creatividad; y luego llegan los golpes de apatía, desmotivación, ansiedad, presión, confusión, inquietud, tristeza y soledad. La actividad mental se acelera. El tiempo, a veces, parece avanzar demasiado rápido y, en otros momentos, sentirse eterno. Es como estar entre dos mundos.
Y es que estamos, junto con Gaia, atravesando una de las mayores transiciones energéticas y emocionales. La razón por la que todo se siente tan extraño, como estar y no estar, es porque el viejo mundo y la vieja versión de ti se están derrumbando, mientras la nueva versión aún no termina de establecerse. Esa sensación de estar entre dos mundos es precisamente eso: el viejo holograma se está disipando lentamente y el nuevo mundo comienza a materializarse.
Durante cientos de años, la humanidad ha vivido en modo supervivencia. Se nos enseñó que la seguridad existía fuera de nosotros mismos; que provenía del dinero, las relaciones, la validación, la aprobación, las profesiones, las rutinas y el control. Y a casi nadie se le enseñó cómo sentirse seguro dentro de su propio cuerpo, de sus emociones o de su mundo interior. Por el contrario, aprendimos a sobrevivir, a distraernos constantemente, a reprimirnos y aun así seguir adelante sin sentido, sin importar cuán agotados, desconectados o emocionalmente abrumados estuviéramos. Así, durante generaciones, se vivió en un estado antinatural, sin equilibrio ni armonía.
Pero eso está cambiando. La vieja estructura de supervivencia sobre la cual la humanidad construyó su identidad está comenzando a resquebrajarse. Las actividades cotidianas y el trabajo ya no se sienten alineados; han perdido sentido. Las relaciones están cambiando y, en medio del proceso, la motivación desaparece de un día para otro. Lo que antes nos mantenía distraídos ya no funciona de la misma manera. E incluso espiritualmente, esa llamada “New Age” muchas veces nos hace sentir aún más desconectados.

Lo que ocurre es que la vieja identidad construida, la programación del viejo sistema, se está disolviendo. Lo que estás experimentando es una sobrecarga del sistema nervioso mezclada con desintoxicación emocional y colapso de identidad. El cuerpo está cargando años y años de estrés reprimido, miedo, tristeza, trauma, presión, represión emocional y programación de supervivencia. Y a medida que más consciencia entra en tu sistema, toda esa densidad emocional oculta está siendo llevada a la superficie para finalmente ser vista y sentida. Una parte de ti sabe que ya no puede regresar a la vieja versión de tu vida, pero otra todavía no sabe cómo avanzar. Por eso aparece esa sensación de estar y no estar, o de sentirse atrapado entre dos realidades.
Y debido a que la humanidad fue condicionada a buscar constantemente certeza externa, esta etapa intermedia genera incomodidad en la mente. La mente quiere respuestas. La mente quiere plazos. La mente quiere certeza y control. Pero el alma, muchas veces, desmantela la vieja vida antes de revelar la nueva. Y eso causa ansiedad, fatiga, tristeza, presión, oleadas emocionales, sueños extraños, sensación de desconexión de la realidad, sobreestimulación y la sensación de sentirse emocionalmente apagado un día y profundamente sensible al siguiente.
La densidad emocional que se ha reprimido desde la infancia está saliendo a la superficie, a la consciencia, y a la mayoría nunca se le enseñó una expresión emocional saludable. Las personas aprendieron a aparentar en lugar de procesar. Así que ahora el cuerpo y el sistema nervioso intentan liberar años de peso emocional acumulado de golpe, mientras llega más información energética al planeta y su intensidad aumenta.
Muchos confunden este proceso con fracaso, cuando en realidad es un despertar. El alma está intentando liberarse de años de condicionamiento, limitaciones, miedo, represión emocional y falsa identidad. Por eso algunos, de repente, se sienten aisladas o solas en este momento. Su energía ya no puede coincidir con los viejos entornos, conversaciones, identidades o patrones en los que antes vivían. Y es que estás superando versiones enteras de ti mismo.
Muchos están dándose cuenta de que pasaron años buscando aprobación en lugar de construir conexión consigo mismos. Esa sensación de estar atrapado no es un castigo. Es una transición.
Y la razón por la que se siente incómodo es porque la mente humana quiere certeza, mientras el alma necesita expansión.
La mente quiere control, pero el alma necesita rendición.
La mente quiere patrones familiares, aunque sean dolorosos; el alma necesita libertad.
Así que la tensión que estás sintiendo ahora es la batalla entre el apego y la transformación.
Muchos siguen intentando llegar a la paz, cuando la paz solo llega cuando el ruido dentro de la mente finalmente se aquieta. Porque la verdad es que gran parte del sufrimiento nace de las historias mentales creadas alrededor de las propias experiencias. Se sufre por el miedo a lo que se cree que podría pasar. Y aquí es donde se debe dejar de ver cada momento difícil como algo negativo.
A veces se pierde la dirección porque el viejo mapa ya no pertenece a la nueva versión que está emergiendo: algo mejor, algo más abundante. Y por eso la rendición se está convirtiendo en una de las lecciones más importantes de este momento.
Rendirse no significa darse por vencido. Significa aceptar el proceso y dejar de resistirse constantemente a aquello que está intentando transformarse dentro de uno y permitir que la vida fluya a través de la experiencia humana, en lugar de intentar controlar cada resultado desde el miedo. Es construir ese espacio seguro dentro de ti mismo, cultivar el autocuidado y aprender a escucharte, en vez de escapar mediante distracciones, porque la gran mayoría son adictas a distraerse simplemente porque tienen miedo de sentirse plenamente a sí mismas.
En este momento, la Tierra está siendo impulsada hacia una autorresponsabilidad radical. No culpa: responsabilidad. Es darse cuenta de que ya no se puede seguir esperando que el mundo exterior cambie, salve, sane, valide o complete a las personas. Se trata de construir seguridad interior, estabilidad interior, conexión interior y paz interior.
¿Qué se está activando?
En conexión con los Registros Akáshicos, se me mostraba que el sistema nervioso está recibiendo mucha energía, como “choques eléctricos”, lo cual genera inestabilidad inicialmente. Toma tiempo para que esa frecuencia se acomode en el sistema.

Y es que se están activando más puntos energéticos en el cuerpo, así como chakras superiores. Con el tiempo, esto podría dar lugar al desarrollo de una evolución de los cinco sentidos, transformándolos en clarividencia, telepatía, clariaudiencia y clarisentencia.
Esta carga energética genera miedo en el ego y en la mente, pues no pueden coexistir fácilmente con esta nueva programación.
Al mismo tiempo en mi blog anterior mencioné como a partir de ahora habrán cambios radicales e incómodos que nos obligarán a modificar nuestra forma de pensar, así como nuestras creencias. Estamos cambiando hacia niveles completamente nuevos de energía, frecuencia y experiencia, y no podemos seguir con el mismo sistema de creencias.
En los próximos años, muchas revelaciones tendrán lugar y secretos saldrán a la luz. Y es por eso que algo que me siguen repitiendo en conexión con el Akasha es la importancia del discernimiento.
¿Y cómo cultivar el Discernimiento?
Reducir el tiempo en redes sociales es necesario. La humanidad apenas está comenzando a interactuar con la inteligencia artificial y, como sucede con una herramienta recién descubierta, todavía no siempre se utiliza con plena conciencia. En ese sentido, desconectarse más de lo virtual y reconectar con la naturaleza puede ser muy beneficioso.
Conecta con tu cuerpo. Aprender a conectar con el cuerpo implica desarrollar la capacidad de escucharlo y comprender su forma de comunicarse. Volver a habitar el cuerpo, en lugar de vivir solo desde la mente, nos permite reconocer qué necesitamos realmente, cuándo parar, cuándo avanzar y cómo equilibrarnos de forma más consciente.
Creatividad. La creatividad es una de las expresiones más puras del alma. A través de ella damos forma a lo que sentimos, pensamos y percibimos internamente. Crear no se limita al arte, sino que también se manifiesta en la forma en que vivimos, resolvemos problemas y nos relacionamos con el mundo. Cuando permitimos que la creatividad fluya sin juicio, nos conectamos con un estado más auténtico y libre de nosotros mismos.
Y de eso se trata realmente toda esta transición. Tú eres un creador, con el poder de mover montañas y crear las realidades con las que siempre has soñado. Permite que el cambio fluya a través de ti. Eres sagrado, único y amado. Todo el universo está sosteniéndote.



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